martes, 12 de mayo de 2020

JUAN Y LA LUZ

En un precioso pueblo de Italia vivía un niño llamado Juan. Sus padres eran campesinos y no tenían mucho dinero, por eso, los tres trataban de salir adelante como podían y sin poder permitirse ningún tipo de lujo. Lo único que tenían era algo de comida y una casita donde vivir. 


El matrimonio soñaba con que algún día su hijo Juan pudiera estudiar. Los dos deseaban que su hijo tuviera un futuro prometedor en la ciudad. 

Juan era un chico bueno, inteligente y estudioso, pero cada día se encontraba con un problema que le ponía las cosas todavía más difíciles. Durante el día ayudaba a sus padres en las labores del campo, y cuando quería ponerse a estudiar, ya era de noche. Esto resultaba un gran inconveniente para él porque en su cabaña de madera no había luz artificial.

Ya no sabía que hacer, el solo deseaba aprobar los exámenes de la escuela y con los años poder ir a la universidad pero, sin luz, no podía estudiar. 

Llegó el invierno y una noche se asomó a la ventana para ver el bonito paisaje nevado. De repente, se dio cuenta de que la nieve emitía una luz blanca muy tenue, ¡Juan estaba asombrado!

Juan, que era un muchacho muy listo, decidió aprovechar esa pequeña oportunidad que le brindaba la naturaleza. Se puso un viejo abrigo, se calzó sus estropeadas botas, cogió el material del colegio, y salió de la habitación caminando muy despacito para no hacer ruido. 

Se tumbó sobre la nieve, abrió uno de sus libros y gracias a la luz blanquecina que reflejaba la nieve pudo leer y aprovechar para aprender. 

Lo único malo de aquello es que hacía tanto frío que no notaba ni las manos pero, eso a Juan no le importaba, él solo quería aprender. Permaneció allí todas las noches de invierno. 

El tiempo pasó muy rápido y llegó la primavera. Los rayos de sol empezaron a derretir la nieve. El pobre Juan observó con lágrimas en los ojos cómo su única oportunidad de poder estudiar se marchaba. 

Después de cenar se acostó pero debido a la preocupación no pudo dormir. Harto de dar vueltas y más vueltas en la cama decidió salir a dar un paseo por el bosque. 

¡No se lo podía creer! La primavera se había llevado la nieve, sí, pero a cambio había traído un montón de luciérnagas que iluminaban las cálidas noches de marzo.

A partir de eso momento, Juan iba cada noche al bosque acompañado de sus libros. Las luciérnagas se acercaban a él y le ayudaban a estudiar.

¡Estaba tan feliz! 

Durante años estudió sobre la nieve en invierno y con ayuda de las luciérnagas en los meses de primavera y verano. Consiguió superar todas las pruebas y exámenes de la escuela con muy buenas calificaciones.


Esta historia nos enseña que nunca hay que venirse abajo ante las dificultades. Con ilusión y esfuerzo casi todo se puede lograr. Vence los obstáculos y lucha por tus sueños. La vida te recompensará igual que al bueno de Juan.


ACTIVIDADES DESPUÉS DE LA LECTURA: 



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